| Luzbelito
y las sirenas
Luzbelito sabe que
su destino es de soledad.
Ve también que los demás
Se dan cuenta de la risa que le da.
Ay, ay, ay, que risa le da.
Ay, ay, ay, que risa le da.
Un par de culos va a patear,
De los que le juran más lealtad,
Y llorará en su corazón
Como un nazareno del Cuzco.
Ay, ay, ay, esa lágrima.
Ay, ay, ay, que risa le da.
La vida sin problemas es
Matar el tiempo a lo bobo.
Si un dios bobeta bim bum bam
Toca en tu rocanrol lacrimógeno.
Ay, ay, ay, esa lágrima.
Ay, ay, ay, que risa le da.
¿Estos ojos de quién son?
¿De quién son mis deseos de hoy?
¿Y este insomnio de quién es?
Luzbelito pregunta una y otra vez.
Ay, ay, ay, mis deseos de hoy.
Ay, ay, ay, mis deseos de hoy.
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¡Cruz
diablo!
Zippo que estaba hecho migas
Se mandó en una picada
Chistando a su mala sombra,
Sin copiloto ni nada.
Zippo va camino del infierno cagando leches.
No supo repartir sus fichas y su cielo ennegrece.
Nunca fue un listo de pesos.
Siempre un listo de centavos.
Su boca arde en maldiciones
Que se tragan mal.
Se va gritando cruz diablo
Por pura cortesía.
El himno de Tangópolis le dice,
Como al oído,
Que sus aventuras pegan mal y anuncian poco.í
El tipo maduró pronto
Y se pudrió bien temprano.
Un barro que asfixia esa anguila es la salvajada.
Si el perro es manso come la bazofia y no dice nada.
Le cuentan las costillas con un palo, a carcajadas.
Demasiados los moretones.
Muy pocos encantamientos.
Son tantos los cocineros que joden la sopa.
Su rocanrol sangra oídos
Ya que Dios le truchó el boleto.
Zippo, una risa de mil dientes
Cargados de azufre.
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Ella
baila con todos
Es una de esas noches
Donde a todos nos gusta
La misma bailarina, ay,
Y el mismo lunar.
Hay un par de mocosos que tiemblan
Con suspiros teatrales al ver
Cielos despendejados, ay,
De todo placer.
Brillá y para mí bailá.
Ella baila con todos
Paseando su mirada,
Y cuando toma tu copa, ay,
Brinda por tu amor.
Ella es la que más brilla a esta hora.
Cree que es invisible esta vez
A los ojos de todos los tontos
Que saben su lunar.
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| Fanfarria
del cabrío
En el año de la fiebre,
Por descuido del Señor,
Llegó el que no tiene tiempo:
El diablo más veloz,
El diablo más veloz
Arrastrando los pies.
Ni cuando robó el fuego
Tuvo esa rapidez.
No vino hasta este mundo
A caerte en gracia a vos.
Le prohibieron la manzana.
Sólo entonces la comió.
La manzana no importaba, no,
Nada más la prohibición.
El cuerpo del delito
Se esconde en su corazón.
Luzbelito está creído
Que fue él que nació en Belén.
Demonio de lengua de oro.
Dios es tan poco cortés.
Llegó y pateó la caja
De los truenos y sonrió.
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Nuotatori
professionisti
Cuando la marea los quiere tapar
En el corazón de la noche
Pagan con promesas los nenes de oro.
¿Cómo actúan esos tipos felices?
¿Cómo brillan sus muecas festivas?
Si acarician pasteles de culo
Sanos, muy fuertes y azucarados.
Sudar no les cambia la racha, no.
Llevan el juego en la sangre y van
Descarados, lindos varoncitos de oro.
Viven temiendo despertar de sus sueños.
Van de vampiros de arrabal.
Adidas digitales,
Pepsi inyectable y dame más, dame más.
Que milagroso día el de hoy.
Retiran mientras van ganando.
Esa es su dulce macumba
Para nenas que llevan mantón de martirio.
Esos nenes con superpoderes
Hoy se trenzan en juego espartano
Como lenguas de fuego que arrasan
A su paso todo lo que pueden.
Le hacen precio a los buenos amigos
Por un par de tatuajes masocas
Y pagan con promesas los nenes de oro.
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Blues
de la libertad
Mi amor, la libertad es fiebre.
Es oración, fastidio y buena suerte
Que está invitando a zozobrar
Otra vulgaridad social igual,
Siempre igual, todo igual, todo lo mismo.
Mi amor, la libertad no es fantástica.
No es tormenta mental que da el prestigio loco.
Es mar gruesa y oscuridad
Y el chasquido que quiere proteger
Ese grito que no es todo el grito.
Mi amor, la libertad es fanática.
Ha visto tanto hermano muerto, tanto amigo enloquecido
Que ya no puede soportar
La pendejada de que todo es igual,
Siempre igual, todo igual, todo lo mismo.
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| La
dicha no es una cosa alegre
Una rumbita se armó,
Una fea carajada.
Incombustible no sos.
¿Cómo bancás este infierno?
Soñas la hoguera donde siempre sos la leña.
¿Cuánto tiempo más vas a estar
Esclavizado así, refugiado en tu soledad?
Estás hundido a fondo, a fondo.
Estás tomando de más
Y estás tolerando todo.
Lastimás tu corazón
Porque ella te ha abandonado.
Quedaste mordiendo el aire solo y sin dolor.
¿Cuánto tiempo más vas a estar
Esclavizado así, refugiado en tu soledad?
Con tu tortura de tv, siempre así.
La mujercita que amás,
Esa suave flor judoca,
La va de maga zulú
Y combina tus venenos
Haciéndose la ingeniosa, odiosa, siempre fiel.
Mientras la vida se va,
Ay, mientras la vida pasa
Sin darte cuenta ahí estás
Con tu cara de colgado.
Tu ángel guardián es, de todos, el más tonto que hay.
Tenés la mejor mano
Para sellar tus labios.
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¡Me
matan limón!
Ni bien amainó
La tormenta olvidó
Las promesas hechas, otra vez.
Me matan limón.
Hijueputas limón.
Por los techos viene el bloque, otra vez.
Oh, otra vez.
Oh, otra vez.
Pasan las dos (delatándolo),
Apenas las dos (delatando a las dos)
De la tarde, y zumba feo algún moscón.
Voy sangrando limón (padrecito de).
Me la dieron limón (nuestros pobres que).
Sangra por las tejas como vos limón.
Nunca pudo llorar
Ni soñar al dormir
Pero sabe que las dos es tarde ya.
Todo el bloque limón (nuestra gente, no)
Baila y canta, mi Dios (no quiere escuchar),
Cumbias y merengues crueles, otra vez.
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Rock
yugular
Dáme, dáme tu vida.
Dáme y tendrás mi piedad.
Dáme la sed de tus ojos acorazados
Y dáme tu insolencia también.
Rara vez esta vida tiene sentido, amor,
Y así ves que hasta mi sombra brilla en esta ciudad.
Caen, caen al fin, caen los disfraces.
Caen desnudándote.
Mientras unos fantasmas, fieles amigos,
Ríen de vos y se roban tu fe.
Vas copiando tu herida sobre un pañuelo rojo
Y ya sabés que jugando al borrego te van a carnear.
Risas en el taller del diablo.
Trampas para tu soñar.
No vas a ser esclava del paraíso.
Vas a bailar en un rock yugular.
Te ves en el pequeño espejo del mundo de hoy
Y no querés que la lima del tiempo lo muerda otra vez.
Dáme, amor, dáme tu vida.
Dáme y tendrás mi piedad.
Dáme la sed de tus ojos acorazados
Y dáme, mi amor, tu insolencia también.
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